Caminar por Cali

Cali, una ciudad agradable para caminar

 Escrito por Jhon Faber Moreno

Fotografías de Diego Medina, Jainer Grisales y la Alcaldía de Cali

Son muchos los años viviendo en Cali, y tengo la satisfacción de presenciar cambios en su arquitectura y en la creación de nuevos espacios culturales. Me enorgullece ver la transformación social, se ha despertado una pasión por la vida saludable y el medio ambiente; por degustar los sabores de la cocina colombiana y el resurgir del sentido de pertenencia por la ciudad.

Cada mañana me llena de alegría recibir la brisa que baja de Los Farallones y ver las calles del barrio de San Antonio como toman vida con las actividades cotidianas, un barrio tradicional que albergó a grandes personajes de la escritura, pintura, escultura y el cine en los años 80`s y 90`s, personajes como Andrés Caicedo, Luis Ospina, entre otros.

 

Antes de bajar de la colina tomo un buen desayuno en ZAHABI, una pastelería que rescata los sabores del pueblo caleño. Disfrutar de una arepa con guiso criollo o un buen chocolate caliente con un pandebono valluno me transporta a las historias de las familias vallecaucanas que se hicieron grandes en los ingenios azucareros.

Empiezo a trotar por el camino que me lleva al Paseo Bolívar por el corredor de rio Cali, acompañado de cientos de caleños y turistas. Sobresale la modernidad del Túnel Mundialista y el Paseo de la Avenida Colombia, 780 metros de transformación urbana donde encontramos servicios y productos de nuestra comarca, una obra que cambio la vida de los caleños.

Luego de un descanso y de terminar los quehaceres del día, la brisa fresca me motiva a iniciar una agradable caminata. Decido hacer un recorrido que me llevara en el tiempo. Visito los edificios emblemáticos construidos en la década 30`s y 40`s, como el Edifico Coltabaco (1936), la Iglesia La Ermita (1942) y el Teatro Jorge Isaac (1931) los cuales decoran el Parque de los Poetas inaugurado en 1995 en homenaje a la poesía del Valle del Cauca. Continuo por la calle que me lleva a la Plaza de Cayzedo, me encuentro con lustrabotas y vendedores de lotería que hacen parte de la cultura viva de Cali, una plaza construida en honor al prócer de la independencia del departamento, Joaquín Cayzedo y Cuervo. En este lugar sobre sale por su estilo Republicano Francés el Edificio Otero (1922), acompañado de la Catedral de San Pedro. Sigo y a pocas cuadras visito a la comunidad religiosa Franciscana en su complejo arquitectónico que se compone de la Iglesia de San Francisco, el Convento de San Joaquín, la Capilla de la Inmaculada y la Torre Mudéjar, riqueza arquitectónica construida en el siglo XVIII y XIX.

De regreso a la colina atravieso el Centro Histórico de Cali conformado por el Centro Cultural de Cali, El Museo del Oro del Banco de la República, el Museo de Arte Colonial y Religioso La Merced, el Teatro Municipal Enrique Buenaventura y PROARTES, entre otras edificaciones que son el patrimonio histórico, artístico y cultural de este sector.

Que mejor para terminar el día que deleitar mi paladar en alguno de los restaurantes del barrio San Antonio. El antojo de hoy: Un buen plato de costilla de cerdo confitada con hierbas de Provenza y manzana glaseada en melado de caña, acompañada de un puré de yuca y queso costeño. QUE DELICIA!!!.

Cali me cuenta sus historias a través de su arquitectura, sus familias y sus tradiciones, que bien me siento por vivir y trabajar en esta ciudad, y que orgullo ver en el rostro de los turistas la alegría que sienten cuando caminan nuestras calles y atesoran experiencias y vivencias mágicas que lo hacen regresar y contar lo gratificante que es visitar a Santiago de Cali.