Valle del Cauca - Colombia - LA FALTA DE CULTURA CIUDADANA,Y VALORES NOS ESTA LLEVANDO POR EL CAMINO EQUIVOCADO
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LA FALTA DE CULTURA CIUDADANA,Y VALORES NOS ESTA LLEVANDO POR EL CAMINO EQUIVOCADO PDF Imprimir E-Mail

 
“Las sociedades no se construyen bajo las normas colectivas, si no bajo la responsabilidad de cada individuo en aplicarlas”

No basta con aplicar, imponer, ordenar y ejecutar, si no hay conciencia y no existe la cultura del hacer para estar mejor, siempre seremos hipócritas ante la situación. Tristemente nuestro país se rige bajo las consecuencias de no cumplir, y no estamos educados para hacer  el bien personal que en ultimas se refleja en el bien colectivo.

Dicen los abuelos “que antes la vida era mejor “claro está que si pensamos en las comodidades que tenemos hoy en día pues no tendría sentido esta frase. Pero lo que no sabemos es que ellos realmente quieren decir que antes había una sociedad regida bajo principios en el que cada individuo aportaba sus valores para que entre todos, partiendo de lo personal se formaran sociedades más cívicas.  siempre estaba la manzana podrida, pero que inmediatamente era identificada,  bajo la norma de la intolerancia para con esta falta de compromiso, cosa que no pasa actualmente, puesto que los papeles se han cambiado, son mas lo que no cumplen con las normas que los que si lo hacen, creando una diferencia que lleva al caos, puesto que la intolerancia por parte de los que no saben vivir en sociedad se impone sobre los demás, en otras palabras, el no tener valores, o principios se ha convertido en algo normal.
En la casa somos unos y en la calle otros, o será que en la casa lo hacemos de una forma y en la calle de otra, pero en el fondo somos iguales y nos comportamos iguales. Las sociedades civilizadas aplican normas colectivas de convivencia, pero son conscientes que para que eso se pueda dar es importante que cada uno desde lo personal, familiar y social se comprometa, para que el resultado final sean miles de personas pensando igual frente al compromiso que se le ha hecho cumplir una vez se le ha concienciado de que es la única forma de poder estar bien. No basta con imponer en la sociedad normas que son necesarias, si no se ha hecho un trabajo personal con el individuo.
Por lo anterior sobra decir que nos hemos vueltos egoístas, que nos hemos convertido en  “tortugas “que solo sacamos la cabeza para comer y desplazarnos, pero que ante el peligro nos escondemos para no tener que enfrentar los problemas. Las sociedades no crecen si somos similares a estos reptiles, que en el mundo animal son necesarios, las sociedades crecen si llevamos la cabeza en alto, si enfrentamos por muy pocos que seamos a estas “tortugas “obligándoles a sacar la cabeza para que se den cuenta que van en contravía, que de esa manera solo llegaremos a un caos que día a día nos está matando y está haciendo que el día  después sea menos llevadero para esta sociedad que se está muriendo lentamente.
Recordemos que no todo está perdido, que aun tenemos salvación, que todavía existen personas que pueden ser valiosas para contagiar al resto, la mayoría, de buenos hábitos de vida que nos son más que rescatar los valores y principios que harán de nosotros una sociedad ejemplar. Necesitamos vencer el miedo al rechazo, a la burla por hacer las cosas bien, por pensar como nuestros abuelos que el día de hoy ven con tristeza como una sociedad que venía bien se volvió vulnerable a pensamientos y actitudes negativas.
Preguntémonos que tanta información nos llega, preguntémonos si la información que nos llega nos ayuda a recuperar, y digo recuperar por que el subconsciente en algún lugar esconde todos estos valores que por simple sentido común sabemos que es la única forma de estar bien, pero que no nos damos cuenta porque no los ponemos en práctica en el día a día, porque es mucho más fácil seguir como vamos que ponernos en la tarea de reeducarnos de nuevo.
Retomando lo que decía en párrafos anteriores, el problema no está en la forma como nos obliguen hacerlo, si no en despertar este sentido común que todos poseemos y de esta forma irnos por el camino de la buena conciencia, con la certeza que es la única manera de que todos podamos vivir en esta sociedad, que necesita la inyección personal de valores para que pueda avanzar sin problema.
Me atrevo a decir lo del subconsciente que cada quien posee, y que en el aguarda una series de cosas positivas en la espera de ser utilizadas para el pro de la buena integración e interacción en sociedad. Ya que está demostrado que la mayoría de personas que van a un país en el cual el sentido de pertenencia y respeto por algo o alguien rige y es el motor que hace que su gente se pueda desarrollar sin problema, el individuo ajeno a esa situación, rápidamente se adapta a su nuevo rol en sociedad, todo esto se da por dos razones claramente identificadas:
1-      Estar en una sociedad diferente, y que la mayoría de sus habitantes hacen y cumplen las normas de convivencia, y claro está el sentido común le dice que no puede ir contravía puesto que no se va a poder desenvolver bien, recordemos la época de los abuelos, donde la intolerancia hacia la falta de buenos hábitos de convivencia de algunos individuos era lo que mantenía vivo los valores.
2-      Cuando vemos que a nuestro alrededor existen personas y que por suerte son la mayoría que cumplen las normas de convivencia, esto nos hace recapacitar, y darnos cuenta que lo que nosotros hacemos está mal, ya que somos la minoría frente a una riqueza enorme de buenos valores.
Regresemos a nuestro país, nuestra realidad, en la que podemos identificar tres actitudes totalmente diferentes.
1-      El primer grupo: los que siguen firmes a sus buenos principios y valores, resistiendo a lo que sucede a diario, son personas que diariamente se enfrentan a una problemática regida por la incultura, y falta de educación, que lo único que crea es una intolerancia hacia todo y todos, una muestra y puesta en práctica de anti valores que lo único que hace es una grieta enorme en la sociedad, este grupo denominado los buenos ciudadanos viven una guerra interna, ya que no se sienten identificados con el mundo que les rodea, debemos recordar que este grupo es fundamental para empezar de nuevo la tarea de reeducación, y que son ejemplos claramente identificados para los que no van por el buen camino, pero también, tristemente son de alto riesgo, ya que pueden caer en el segundo grupo que a continuación paso a describir.
2-      El segundo grupo: personas que a pesar de saber lo valioso que es para la sociedad el ser buen ciudadano no lo hacen o simplemente lo han dejado de hacer. En su mayoría creo que provienen de el primer grupo, ya que está demostrado que cada vez más la sociedad colombiana es más tolerantes contra las cosas que pasan y que hacen del vivir un sin vivir y hay una minoría que simplemente no se han dado en la tarea de poner en práctica todo aquello que por décadas y herencia familiar le han enseñado, esta herencia son los buenos valores de convivencia. Mantenerse firme a los buenos valores es difícil, ya que llega un momento en el que no tiene sentido seguir aumentando la tristeza por la cantidad de faltas cometidas por los demás, y que el único camino que queda es adaptarse a los nuevos hábitos de anti-valores que llevan a una convivencia negativa, mientras que los otros simplemente saben lo que deben de hacer para que todo vaya bien, pero el hecho de no tener ejemplos a seguir, o de una falta de orden, que se ve reflejada en la falta de educación, y de continuismo por las entidades encargadas de esta noble tarea.
3-      El tercer grupo: personas que tienen una vaga idea de estos valores, o no, personas sin cultura alguna o educación continuada, personas que por algún motivo personal, familiar o social se sientes totalmente rechazados por la sociedad, llevando a un creciente sentimiento de falta de sentido de pertenencia, de sentir y pensar que son un cero a la izquierda, con el resultado final de una serie de cadenas que están atadas entre si y que se ven reflejadas en todo aquello que vemos a diarios en las calles de nuestras ciudades.
De lo micro, nace lo macro, y este puede ser unos de los caminos a seguir para cambiar el rumbo. Basta con que una cuadra o barrio adquiera buenos valores, para que sus vecinos los sigan. Es importante que cada uno sea vigilante del otro, y que se pueda hablar y aconsejar con buena intención a una persona que lo esté haciendo mal, pero sobre todo y es donde reside realmente el cambio, es en la forma como se debe trabajar para sensibilizar, concienciar y sobre todo crearle la necesidad de cambio a los que van en contravía, y decirles con el ejemplo, con buenas palabras siendo tolerantes desde el respeto, pero siendo intolerantes para poder hacer valer nuestros derechos, que de esta manera a corto plazo la vida será más llevadera y positiva.
Todos tenemos derecho a vivir en sociedad, a ser respetados y tenidos en cuenta para ser participe en la comunidad, pero también debemos ser consientes que para lograr esto debemos tener buenos hábitos para lograr ser aceptados, recuerda nadie debe aguantar la incultura, la falta de educación, y la abundancia de anti-valores que por cosas ajenas, o por decisión propia hemos decidido llevar con nosotros, dejando que estos sean quienes rigen nuestras vidas.
También anotar, que las instituciones gubernamentales, educativas entre otras, están en la obligación de velar para que esto sea un hecho y no una demagogia que se apodera de las sociedades.  Pero sobre todo es un problema que se debe erradicar desde la familia puesto que son el motor fundamental, son quienes labran el destino de sus integrantes con buen ejemplo y la enorme riqueza de valores que han heredado de sus padres y abuelos.
Luis Gabriel Jaramillo Reyes
Director de valleesvalle.com